Un análisis publicado esta semana por El Financiero advierte algo que muchos en el sector empresarial ya sienten pero pocos dicen en voz alta: México tiene talento, pero le faltan líderes dispuestos a asumir el costo de decidir con claridad en medio de la incertidumbre.
Según el estudio Perspectivas de la Alta Dirección en México 2026 de KPMG, el 58% de los líderes empresariales reconoce que operamos en un entorno marcado por la disrupción, los cambios regulatorios y señales de desaceleración económica. No es una sorpresa. Lo que sí sorprende es que, ante ese contexto, muchas organizaciones siguen esperando que el líder tenga todas las respuestas.
El liderazgo real no funciona así. Liderar en la incertidumbre no es saber qué va a pasar, sino tener la claridad suficiente para dar dirección cuando nadie más la tiene. Es hacer las preguntas correctas antes de buscar las respuestas perfectas.
En Grupo LGO, trabajamos con empresas que están exactamente en ese punto: saben que necesitan cambiar, tienen los recursos para hacerlo, pero no siempre tienen claro por dónde empezar. Y lo que encuentro en esas conversaciones es que el primer paso casi nunca es una estrategia nueva: es un líder dispuesto a nombrar el problema con honestidad.
El propósito no es un párrafo en el manual de la empresa. Es la brújula que orienta las decisiones difíciles cuando los datos no alcanzan y el tiempo apremia.
¿Cuándo fue la última vez que tu propósito como líder guió una decisión difícil?
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Edgar Mizhraim Lugo García | Socio Grupo LGO contacto@lgo.mx | 33 1876 1361
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