Un estudio reciente de Strand Partners para Amazon Web Services revela que más de 2.5 millones de empresas en México ya utilizan inteligencia artificial en alguna parte de su operación. En el último año, cerca de 550 mil organizaciones se sumaron a esa adopción. El 88 por ciento de quienes la usan reporta mejoras en productividad; el 86 por ciento, retornos positivos.

Esas cifras son relevantes. Pero la pregunta que más me interesa no es cuántas empresas ya usan inteligencia artificial. La pregunta es: ¿cuántas están listas para el siguiente nivel?

Ese nivel se llama inteligencia artificial agéntica: sistemas que no solo responden instrucciones, sino que fijan objetivos, diseñan pasos intermedios y ejecutan tareas de forma autónoma. Automatización que va mucho más allá de un chatbot o una hoja de cálculo con fórmulas inteligentes.

El mismo estudio indica que solo el 22 por ciento de las empresas mexicanas que ya usan inteligencia artificial se siente preparada para transitar hacia esa modalidad agéntica. Es decir, la mayoría está usando la versión básica de una herramienta cuya versión avanzada ya existe y ya está disponible.

Desde mi perspectiva, esto no es un rezago tecnológico. Es una ventana estratégica.

Las empresas que hoy construyan los procesos internos correctos, capaciten a su equipo y adopten sistemas de documentación digital ordenada, estarán en posición de incorporar herramientas agénticas con mucha mayor eficiencia que aquellas que lleguen tarde y sin estructura.

En Jalisco ya hay señales claras de esta tendencia. Coparmex está impulsando programas de inteligencia artificial para pequeñas y medianas empresas en alianza con el Tecnológico de Monterrey Campus Guadalajara. La infraestructura existe. El conocimiento está disponible.

Lo que hace la diferencia no es el acceso a la tecnología. Es la decisión de entrar con orden.