Quedan siete días para el vencimiento de la declaración anual de personas físicas ante el Servicio de Administración Tributaria.

El 30 de abril es la fecha límite. No es un rumor ni una advertencia de última hora: es el plazo establecido en el Código Fiscal de la Federación para el ejercicio fiscal 2025. Y cada año, cientos de contribuyentes llegan con el tiempo encima o simplemente no presentan, asumiendo un riesgo que se puede evitar.

¿Quiénes están obligados a declarar? Básicamente, toda persona física que en 2025 haya tenido ingresos por honorarios o servicios profesionales, arrendamiento de inmuebles, actividades empresariales, dividendos o intereses que superen los límites establecidos, o salarios mayores a 400 mil pesos anuales o provenientes de dos o más patrones. Si alguna de estas situaciones aplica en tu caso o en el de alguien cercano, la declaración no es opcional.

Las multas por incumplimiento no son menores. Si presentas tarde de forma voluntaria, antes de que el Servicio de Administración Tributaria te requiera, la sanción puede ir de $1,810 a $22,400 pesos. Si el Servicio de Administración Tributaria te notifica primero, el monto puede escalar hasta $44,790 pesos. Además, los recargos e intereses se acumulan mes a mes.

Hay otro elemento nuevo este año que vale la pena mencionar: desde el 1 de abril de 2026, el Servicio de Administración Tributaria tiene acceso en tiempo real a la información de plataformas digitales como Mercado Libre, Airbnb y Uber Eats. Si tuviste ingresos por estas vías en 2025 y no los has reportado, es probable que el fisco ya cuente con esa información.

También existe el Programa de Regularización Fiscal 2026, que permite eliminar el 100% de multas y recargos a contribuyentes que paguen el principal de sus adeudos antes del 31 de diciembre. Una oportunidad que conviene analizar si hay rezagos anteriores.

La declaración anual no es solo un trámite: es un punto de revisión sobre la situación fiscal del contribuyente. Bien presentada, puede resultar en un saldo a favor. Mal gestionada, puede generar contingencias innecesarias.