Un reporte reciente de SAP confirma lo que muchos empresarios ya intuyen: la inteligencia artificial y la infraestructura digital dejaron de ser patrimonio exclusivo de las empresas grandes. El 37% de las PYMES en México ya utiliza inteligencia artificial generativa —principalmente en atención al cliente y ventas—, y el 64% restante tiene planes concretos de adoptarla en el corto plazo.

Esta cifra no es menor. Lo que antes requería un departamento de tecnología robusto, contratos millonarios y meses de implementación, hoy se activa desde una suscripción mensual y un dispositivo móvil.

Pero adoptar tecnología sin estrategia no produce ventaja competitiva: produce gasto. El riesgo real no es quedarse sin herramientas digitales —hoy hay una para cada necesidad—; el riesgo es adoptar sin claridad: sin saber qué proceso automatizar primero, qué dato proteger, qué flujo optimizar, ni qué implicaciones fiscales y legales trae consigo el cambio.

Jalisco da una señal clara en ese sentido: el estado destina 120 millones de pesos en 2026 a proyectos de desarrollo tecnológico y digitalización de empresas, con convocatorias abiertas a través del Consejo Estatal de Ciencia y Tecnología de Jalisco. Es una oportunidad concreta para las empresas que quieren dar el siguiente paso con respaldo institucional.

En Grupo LGO acompañamos a empresarios en exactamente esa transición: organizaciones que quieren adoptar tecnología sin comprometer su estructura fiscal, su gobierno corporativo ni su cumplimiento legal. La tecnología transforma los procesos; el marco jurídico y financiero sigue siendo la base que los sostiene.