Hoy, más del 70% de las revisiones fiscales en México inician sin visitas presenciales. El modelo de fiscalización cambió: la autoridad cruza de forma automatizada tus Comprobantes Fiscales Digitales por Internet con tus declaraciones mensuales, tu contabilidad electrónica, tu Declaración Informativa de Operaciones con Terceros y, en su caso, tu Carta Porte. No necesita pedirte papeles para detectar inconsistencias. Ya las tiene.
En 2026, ese mecanismo se perfeccionó con lo que la propia autoridad llama “auditoría exprés”: un proceso que en pocos días verifica si las facturas que emitiste o recibiste amparan operaciones reales, documentadas y jurídicamente válidas. Si no hay soporte, el comprobante puede declararse inválido, con consecuencias que van desde la pérdida de la deducción hasta sanciones penales derivadas de la reforma al Código Fiscal de la Federación.
Lo que esto significa en términos prácticos es sencillo: el cumplimiento formal ya no es suficiente. Emitir una factura correctamente timbrada no garantiza nada si detrás de ella no existe un contrato, una orden de compra, evidencia de entrega o algún otro elemento que acredite que la operación ocurrió. La carga de la prueba recae en el contribuyente.
Desde nuestra práctica en LGO Contadores & Consultores, hemos visto un incremento notable en cartas invitación y requerimientos durante los primeros meses de 2026. La mayoría no llegan por errores de cálculo; llegan por brechas entre lo que se facturó, lo que se declaró y lo que se puede demostrar.
Si tu empresa no tiene un proceso claro para documentar cada operación en el momento en que ocurre, el momento de revisarlo es ahora, no cuando llegue el requerimiento.